¿Cuantos versos requiere el alma

para hallar en la conciencia

el poder de la calma?

¿Cuántos, para contagiar con alegría

los días de los seres amados?

Persigo con infatigable interés

el pulso de una nueva vida;

habitante en otros mundos,

caminante del asombro,

con la alianza de un ser

que se aventure en esta letanía.

Deseo febril por el conocimiento

al explorar culturas nuevas,

y recorrer con ferviente ímpetu

el camino de una paz irresistible.

Espero con paciencia

las voces que pronto me llaman;

porque no es mi parecer resignarme

ni es mi intención rendirme.

Anhelo los días felices que me aguardan,

contingencias plenas de un mundo nuevo,

realidades no absolutas que observo,

complejidad de la vida que interpreto.


Descubre más desde Manual para Escribir(te)

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Explora todos los rincones y anímate a dejar un comentario