El silencio que hasta ese momento era su compañía en la habitación, se altera de repente con un leve sonido de la vibración de su teléfono. Era ella, la figura de su recuerdo, la protagonista de sus pensamientos en ese instante. Comparten su rutina en un chat, hasta fotografías de sus momentos de soledad, de la compañía de la naturaleza y, en ocasiones inesperadas, fotografías de su desnudez, que ayudaron a elevar su imaginación.

Ella: Te pensaré muchísimo

Él: Deliciosa experiencia

Ella: Es un espacio donde puedes crear

Él: ¡Somos creadores de espacios! Somos creadores de experiencias, de mundos, de encuentros, sensaciones, infinitas sensaciones, conectados siempre con lo más hermoso y simple de la naturaleza… Nuestra energía

Ella: Y yo pensando en ti, moviéndote en mi cuerpo…

Él: Entrando en tu cuerpo de forma delicada y, tan suave, como el calor lo pueda resistir.

Ella: Y después de forma fuerte y desenfrenada. Una armonía entre romanticismo y delicadeza, con pasión y locura.

Él: El ambiente inundándose de sonidos irrepetibles de sensualidad y encuentro de cuerpos. Vaivenes, caricias y golpeteos de piel, músculos soportando la fuerza de nuestros movimientos.

Ella: Y nuestros labios cálidos y húmedos pasando por cada espacio, haciendo vibrar nuestro espíritu al punto de rogar ser uno.

Él: Ese movimiento energético que vibra y varía de frecuencia, en cada movimiento de beso y penetración…

Ella: Donde a la vez tus manos con fuerza me toman para sentirme tuya y para sentirte dueño de mí por un instante que, aunque fugaz, nos regala la trascendencia en el tiempo.

Él: Y tus manos explorando mi cuerpo, tus uñas marcando con delicioso ardor mi espalda y mi pecho, mientras mi pene se mueve dentro de tu vagina explorando y conectando con fuerza en tu interior. Tus gemidos explotan y nuestro sudor nos une en un solo cuerpo: sentir tus senos en mi pecho, besar tus pezones mientras mis manos agarran tus nalgas en movimientos que desbordan el placer. Bésame, tócame, chúpame, haz lo que quieras, que mi cuerpo se desborda…

Ella: Al sentirte entrar en mi me desbordo en placer, dejando que tomes lo que deseas, para que nuestros cuerpos se expandan en otro plano donde el cuerpo ya no existe… Y donde tú y yo ya no existimos, solo ese éxtasis de amor y placer.

Él: Penétrame, muérdeme, que al plano donde llegamos no existen límites… Infinitas son las sensaciones, infinitos son los parajes que un cuerpo de dos puede explorar y elevarse sin sentir nada más que la energía que subyace de su interior y que hace detener el tiempo.

Ella: Y allí, donde el tiempo ya no existe, somos uno en un haz de infinito placer…

 Él: Y allí, este cuerpo se encuentra para que explores en él: desde suaves caricias y recorrido con tus labios, hasta las fuertes agarradas en la piel y las exploraciones y sensaciones que la imaginación pueda crear. En ese instante de la desaparición del tiempo, somos uno en constante creación…

Ella: Volví a nuestros cuerpos donde la realidad nos despierta y con sorpresa nos acerca

Él: Igual realidad ha caído en mi tiempo. Volvimos a donde el tiempo existe. Empero, embarga una sensación de tranquilidad y ligereza, que la naturaleza solamente puede reflejar en el movimiento del viento. ¿No te sientes acaso como ramas y hojas que se dejan llevar?

Ella: Ahora, en mi cuerpo real, te siento estar trascendiendo lo posible…

Él: Mis labios y mis manos al unísono recorren por tu cuerpo: tus senos son ahora presa de la imaginación de mis labios y mi lengua, que los dibujan en singulares movimientos: Consentimientos y caricias luego de nuestro viaje en el vacío. 

Ella: Tu ser insaciable me sorprende y me lleva a la locura, ¡cómo resistirse a tanto placer que descubre en mí las ganas de sentirte! Una poesía hecha entre dos almas que con deseo se conectaron.

Él: ¡Siénteme! ¡Siéntelo! Siente de mi cada parte y pensamiento.

Ella: ¡Creo que la realidad me ha despertado! Me encantas, ¡eres mi rayo de locura!

Él: Volvemos a la realidad. Y en la realidad nos seguimos sintiendo

Ella: Sí. 

La imaginación se acalla de repente. Compartir su lenguaje se ha tornado en experiencia de placer en la distancia y de unicidad de cuerpos en planos indefinibles. 

Ella sigue en su camino por las calles de una ciudad a miles de kilómetros de distancia. Él sigue su camino descrito en las letras de tal inspiración. 



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