Es la suavidad de tus delicadas manos

la que me inspira una caricia del mar.

Es el brillo de tus pardos ojos

el que ilumina mi camino a tu encuentro

y cuya confianza generada

permite abrir mis sensaciones a tu 

entendimiento.

Es la forma de tu espalda

la que me lleva a abrazarte sin descanso

y sentir el calor de tu figura.

Es la dulzura de tu olor

la que embriaga mi olfato

al no querer desprenderme de tu cuello.

Es la forma de tus labios

la que me lleva a no dejar de observarlos,

desearlos, tocarlos, besarlos.

Son tus piernas 

las que llaman a mis manos 

a sentirlas en toda su forma

y subir sin cesar para sentirlas completamente

en su bello paisaje de montañas.

Es la forma esbelta de tus mejillas

la que me incita a sentirlas 

con mis manos y mis labios

que enaltecen la figura delicada de tu rostro

cuyo perfil denota ternura,

amabilidad, confianza,

fidelidad, lealtad.

Es la forma de tu cuerpo

la que mis ojos aprecian

con ternura,

acaso con deseo,

y que enaltece en su conjunto

la más bella inspiración,

para manifestar con palabras

aquello que, de tu cuerpo y alma,

me lleva a ti. 



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