Cuando ves al horizonte en el mar infinito.

Cuando entre viento y parpadeo

Las olas se acrecientan, 

Y te acarician tus oídos en cada elevación.

Al llegar a la orilla,

Sientes delicada caricia

Expresándote con el amor propio de la naturaleza 

Que volverá a acariciarte

En cada parte de ti.

¿No es acaso eterno el amor?

¿No se eleva como el agua en el cielo y en el mar?

¿No se extiende con la brisa infinita de lo indescriptible?

¿No es la viva manifestación de nuestra existencia que se expresa con sinceridad:

Cada paso acompañado,

Cada beso otorgado,

Cada caricia que define nuestros cuerpos,

Cada palabra que alivia el aliento,

Cada suspiro que reanima la respiración?

Que se manifieste al amor de diversas formas

Infinitas. 

Indescifrables. 

Incalculables. 

Inevitables. 

¡Eternas!



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