Comienza viajando por los paisajes de tu mente infinita, y descubre las sensaciones que inundan cada parte de tu cuerpo. Continúa explorando tu cuerpo como ese espacio físico que no miente ante los abrazos, las sonrisas, las palabras y las experiencias que llenan tu ser; y no dudes ante las miradas de deseo que desean descubrirte en su mágica unidad.

Escribe, no calles, manifiesta todo lo que el cuerpo desea y el alma aflora. ¿Cuál mejor acto que expresar mediante una obra de arte las sensaciones de los encuentros de pensamientos y emociones?

Y te puedes preguntar con cierto temor: ¿Es acaso cada historia de la vida, un mundo de permanente repetición? Y si siempre existe el riesgo de ciclos que se repiten, ¿Qué podemos hacer ante tales riesgos? ¿Dejamos de descubrirnos por la simple probabilidad? 

No obstante, otros eventos se presentan como nuevos universos, llenos de paisajes inexplorados. Y al final del camino conoces nuevos paisajes, nuevas historias, nuevas y distintas experiencias. Y quizás, eso sea suficiente, porque en ese recorrido de Autoconocimiento, tienes todos los instrumentos para crear tu mejor obra de arte: Am-arte. 

El camino de sentir

Imagina que al estar caminando, de repente recuerdas cuando no sabías caminar: ¿te caes solamente por el hecho que recordaste el golpe aprendiendo a dar un paso, o mantienes el paso con orgullo porque aprendiste a caminar?

No debería ser incómodo sentir. Si es incómodo, no se está sintiendo. Simplemente se está racionalizando. La razón incomoda, paraliza. La emoción, te lanza a descubrir. Porque ¿qué ha pasado cuando abandonamos por un momento la razón y el control, y aceptamos las emociones y el instinto? Felicidad invaluable, deseos cumplidos, sueños realizados, aprendizajes permanentes, para vivir plenamente tu existencia. 

Es como si debiésemos resolver primero la incomodidad del pensar y, luego, dejar fluir: se trata solamente de dar, de ser y ser nada (soltar), de construirte a cada instante: de estar. 

Cuando se habla desde la alegría, no es la razón la que habla, es la emoción la que se expresa: es la forma en como te amas, es la práctica interminable de tu amor; que los otros observan, contemplan, respetan y admiran. Y solamente tu decides con quién compartir tu amor. 

Las personas pueden sorprendernos, cada persona y su único universo por explorar, está entrelazado con cada átomo del universo, por razones que algunos han intentado explicar, empero, con la conciencia plena de la existencia de hechos aún inexplicables. En todo caso si ese universo que te une te gusta, lo caminas y recorres, lo exploras y descubres; si no, simplemente agradeces, te vas y te dispones a nuevos aprendizajes.

El Arte de Amar

Amar no implica aferrarse, no implica poseer o ser poseído; amar no significa ser parte de alguien o de algo; a pesar que eso es lo que impregna la memoria colectiva. 

Amar, en tanto libertad, es agradecer la existencia del otro, agradecer por su belleza, compartir aquellos espacios de elevación y felicidad mutua, contemplar cada instante de su presencia y mantener vivo su recuerdo, aun cuando vive a la distancia. 

Amar, no es un acto -leería por ahí-, amar es como respirar: si dejas de hacerlo, simplemente dejas de vivir. Amar es Ser ante ti, Ser ante todos, es existir sin temor, sin control, sin posesión. Amar es “No morir”. 

Amar no se trata de distancia o cercanía, aun cuando la proximidad lleve a sensaciones maravillosas en tu cuerpo y en tu alma. 

Amar, es sentirse libre para explorar, estar o huir. Amar es saber detenerse para sentirse, alejarse cuando sientas alejarte, regresar cuando sientas que debes regresar y huir cuando sientas que es necesario. Amar, simplemente, es Ser y Ser Nada (Soltar).

Amar, en todo caso, es sentirse en libertad para vivir, dar y recibir, sin importar aquello que des, o aquello que recibes: porque, al final, en ese “Vivir” -o “No morir”-, eres tu la persona que siente, piensa y crea; que habla, agradece y acaricia; eres tu la persona que se permite disfrutar cada instante, cada momento, sin importar las ilusiones del futuro inexistente, y sin importar los hechos que invaden los recuerdos del pasado. Todo pervive en tí, hace parte del aprendizaje, pero no condiciona el comportamiento del presente. 

Es extraña esta sabiduría del amor surgido de las lecturas, de las experiencias, de las vivencias propias y ajenas: Del amor que crea, que expresa la sensibilidad, del amor en permanente aprendizaje y fuente permanente de Autoconocimiento.

Por tanto, este ser-amar se convierte, como una obra de am-arte, en la manifestación plena y necesaria de lo que el cuerpo es: las recurrentes vibraciones en la mente, las trémulas frecuencias del corazón y la vigorosa energía que se eleva desde el vientre. 



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